Cuando se propone un marketplace público europeo, la primera reacción habitual es la misma que genera cualquier propuesta de servicio público nuevo: ¿para qué, si ya existe Amazon? Es una pregunta razonable que merece una respuesta precisa, porque confunde dos cosas distintas: lo que Amazon ofrece y lo que cobra por ello.
Amazon no es una tienda. Es una infraestructura de intercambio comercial que, a cambio de facilitar transacciones entre compradores y vendedores, extrae datos de comportamiento de consumo de cientos de millones de ciudadanos europeos y los usa para optimizar sus propios productos, para publicidad dirigida y para decisiones de negocio. Esa extracción de datos no es un efecto secundario del modelo: es el modelo.
Lo que Amazon cobra sin que nadie lo vea en la factura
Cuando un ciudadano europeo compra en Amazon, paga dos precios. El primero es el precio del producto. El segundo es el precio de sus datos: sus hábitos de consumo, su capacidad de gasto, sus intereses, el momento del día en que compra. Esos datos permiten a Amazon conocer el mercado europeo con una precisión que ninguna empresa europea puede igualar, y usarlos para competir en ese mismo mercado con ventaja informacional sobre cualquier vendedor que opere en su plataforma. Los vendedores que usan Amazon son simultáneamente sus clientes y sus competidores, en una asimetría estructural que ninguna regulación ha resuelto completamente.
La analogía que lo explica todo
La analogía correcta para entender qué es un marketplace público europeo no es Amazon. Es Correos. El servicio postal europeo es una infraestructura de distribución física con titularidad pública que coexiste con operadores privados y que garantiza el servicio universal a precios regulados y sin discriminar entre remitentes. Un marketplace público europeo es el equivalente digital: una plataforma de comercio electrónico con comisiones fijadas por regulación pública, sin uso de datos de usuarios para fines publicitarios, con criterios de posicionamiento transparentes y auditables.
El elemento diferenciador que lo hace distinto
En un marketplace público europeo, los datos de los usuarios son suyos. La plataforma no los monetiza, no los vende y no los usa para optimizar recomendaciones en beneficio de vendedores que pagan más. La experiencia del usuario es peor en términos de personalización algorítmica y radicalmente mejor en términos de privacidad y autonomía. Para una parte significativa de la sociedad europea, que las encuestas muestran consistentemente incómoda con el nivel de vigilancia de las plataformas actuales pero sin alternativa real, esa es exactamente la propuesta de valor.
Lo que ya funciona como precedente
Wikipedia es la quinta web más visitada del mundo. Opera sin publicidad, sin monetización de datos y con gobernanza abierta. El sistema de correo electrónico, el protocolo TCP/IP sobre el que funciona internet, el sistema GPS: todas son infraestructuras digitales de uso masivo desarrolladas con financiación pública que operan como bienes comunes. El argumento de que el sector público no puede crear infraestructura digital de calidad contradice la historia de cómo se construyó internet.