Metodología
Por qué uso inteligencia artificial para escribir este blog
Hay una pregunta que tarde o temprano alguien me va a hacer, y prefiero responderla antes de que se formule:
¿escribes tú estos artículos o los escribe una máquina?
La respuesta honesta es: ambas cosas, y la distinción importa más de lo que parece.
Qué aporto yo
Las ideas son mías. Y digo esto no como reivindicación de autoría sino como descripción precisa de cómo funciona el proceso. Una idea no es una búsqueda bien formulada ni el resultado de procesar información disponible: es una conexión entre datos, experiencia y forma de leer la realidad que no existe en ninguna base de datos hasta que alguien la formula. Llevar casi veinte años dirigiendo una empresa, atravesando crisis, tomando decisiones con consecuencias reales y observando de cerca cómo funcionan los mercados, las instituciones y las personas que las habitan genera un tipo de conocimiento que no se puede descargar ni sintetizar. Es acumulativo, es contextual y es intransferible. De ahí salen las ideas. La IA las recibe, las estructura y les da forma, pero no las origina.
La tesis de que la renta básica universal llegará antes de lo previsto porque la IA destruye empleo cualificado y eso cambia la velocidad de la respuesta política no estaba en ninguna base de datos esperando ser recuperada. El enfoque del lawfare desde la arquitectura institucional y no desde los casos concretos, la propuesta de los seis instrumentos para la vivienda como sistema cerrado que se blinda mutuamente las salidas, la distinción entre el Impuesto sobre Acumulación de Vivienda y el Impuesto sobre el Patrimonio: todo eso surge de una forma de leer la realidad que llevo años construyendo desde la práctica empresarial, la lectura continua y la observación directa de cómo funcionan realmente los sistemas, los mercados y las instituciones.
Las propuestas también son mías. Ningún modelo de lenguaje propone por iniciativa propia un observatorio de jueces jubilados como mecanismo de contrapeso judicial, ni una tabla de réplicas narrativas para blindar políticamente una reforma fiscal. Eso requiere criterio, experiencia y una forma de entender qué es lo que falta en el debate público.
La investigación inicial, la selección de los temas y las conclusiones finales también son mías. La IA no decide sobre qué escribir ni qué decir: ejecuta, estructura y verifica dentro del marco que yo defino.
Qué aporta la IA
Uso inteligencia artificial —concretamente Claude, el modelo de Anthropic— como herramienta de investigación, verificación de datos y arquitectura textual. En conversaciones largas donde yo aporto las ideas, las tesis y el marco interpretativo, la IA estructura el argumento, busca y verifica bibliografía en tiempo real, da forma escrita a lo que quiero decir y mantiene una coherencia de estilo que sin esa herramienta me llevaría semanas de trabajo sostener.
Sin esa herramienta, este blog no existiría en la forma que tiene. O existiría a una fracción de su ritmo y profundidad. Eso también merece ser dicho con claridad, porque forma parte de la honestidad que este blog pretende practicar.
Hay una razón adicional por la que me parece importante decirlo abiertamente, más allá de la honestidad personal. Creo que estamos en el inicio de una transformación del trabajo intelectual comparable a la que supuso la imprenta para la difusión del conocimiento o la hoja de cálculo para el análisis financiero. Fingir que no uso estas herramientas, o usarlas sin decirlo, sería exactamente el tipo de opacidad que este blog pretende combatir en otros ámbitos.
Si escribo sobre la necesidad de transparencia en los algoritmos de las redes sociales o sobre la honestidad del análisis político, lo mínimo es aplicar ese mismo criterio a mi propio proceso.
El resultado, en cualquier caso, es lo que importa: análisis riguroso, datos verificados, propuestas concretas y una voz que intenta ordenar la realidad desde su estructura, no desde la trinchera. Si ese resultado te parece útil, la herramienta que lo hace posible es un detalle del proceso, no una objeción al contenido.