Biografía
SOBRE EL AUTOR
Ignorante Funcional
Hay una forma de mirar la realidad que no encaja bien con los marcos que nos ofrecen los medios, los partidos o los algoritmos. No es una mirada superior ni más informada. Es simplemente una mirada que se resiste a aceptar que lo que se da por sentado sea necesariamente verdad, y que busca en la estructura de los problemas lo que los titulares no cuentan.
Presentación
Si hay una característica que define a un emprendedor es su inconformismo. La incapacidad de aceptar que la realidad es inmutable o que las cosas no se pueden cambiar. Va en nuestro ADN.
Estamos acostumbrados a adaptarnos a circunstancias cambiantes y a reinventar nuestros negocios una y otra vez. La pandemia, las guerras o las crisis energéticas nos han curtido. Aceptamos las circunstancias como punto de partida, pero no como unas reglas del juego que no puedan modificarse.
Después de más de veinte años construyendo una organización desde cero, he aprendido que entre los relatos que se construyen sobre la realidad y lo que realmente sucede existe a menudo una distancia considerable. Lo he visto en las empresas, en los mercados y en las decisiones políticas que terminan condicionando nuestro día a día. La experiencia me ha enseñado a desconfiar de las explicaciones simples para problemas complejos y a buscar siempre qué hay detrás de los titulares, de los eslóganes y de las ideas preconcebidas.
Este blog nace de esa inquietud. De la necesidad de analizar la realidad con una mirada crítica e independiente, contrastar los hechos con los discursos y compartir reflexiones que ayuden a comprender mejor los cambios que están transformando nuestra sociedad. Una realidad que, con demasiada frecuencia, se presenta polarizada y condicionada por intereses que dificultan una visión serena de los hechos. Y que merece, precisamente por eso, un análisis sin trinchera y sin agenda.
Formación
Doctorando en Economía aplicada e Historía económica. Licenciado en Economía, una disciplina que me enseñó a pensar en sistemas, en incentivos y en consecuencias de segundo orden. Con el tiempo he llegado a la conclusión de que la economía es, ante todo, una forma de hacerse las preguntas correctas — no siempre de encontrar las respuestas.
A esa base académica he empezado a sumar, en los últimos años, la lectura y el seguimiento de la actualidad política y económica.
No sólo como hobby, sino como herramienta de trabajo para entender qué está pasando realmente.
Trayectoria profesional
Llevo más de veinte años fundando empresas en sectores tan distintos como la formación, la tecnología, la economía circular y las artes escénicas. Cada proyecto ha sido una forma diferente de hacerse la misma pregunta: ¿cómo se construye algo que no existía antes y que resuelve un problema real? La respuesta nunca es la misma, pero el método sí: entender el sistema antes de tocar nada, desconfiar de las explicaciones simples y aceptar que equivocarse forma parte del proceso.
Estamos acostumbrados a adaptarnos a circunstancias cambiantes y a reinventar nuestros negocios una y otra vez. La pandemia, las guerras o las crisis energéticas nos han curtido. Aceptamos las circunstancias como punto de partida, pero no como unas reglas del juego que no puedan modificarse. Dirigir proyectos durante dos décadas —atravesando la crisis financiera de 2008, la pandemia y la transformación digital— proporciona una perspectiva sobre la economía real que difícilmente se obtiene desde un despacho académico o desde un partido político.
Crear desde cero varios proyectos empresariales te permite ver la política económica de una manera que ningún máster consigue.
Por qué este blog
La experiencia me ha enseñado a desconfiar de las explicaciones simples para problemas complejos y a buscar siempre qué hay detrás de los titulares, de los eslóganes y de las ideas preconcebidas. Esa misma lógica que aplico a los negocios la aplico a la política. Y lo que veo no me convence.
Creo que la democracia no termina en el momento en que depositamos el voto. El voto es el mínimo, no el máximo. Elegimos representantes para que tomen decisiones en nuestro nombre, pero eso no nos exime de pensar, de proponer, de señalar lo que no funciona y de imaginar cómo podría funcionar mejor. Esa responsabilidad ciudadana no tiene partido, no tiene ideología y no prescribe con el resultado electoral. Es permanente. Y en España la ejercemos con demasiada poca frecuencia fuera de los ciclos electorales.
Vivimos en un momento en que sobra opinión y falta análisis, sobran consignas y faltan propuestas, sobra crispación y falta pedagogía. La vivienda, el mercado laboral, las instituciones, la educación, el futuro del trabajo: son temas complejos que merecen un análisis serio, no un titular. Este blog es el intento.