La IA pública europea: por qué Europa tiene que construir y no solo regular

Hay una frase que resume el enfoque europeo hacia la inteligencia artificial durante los últimos cinco años: Europa lidera la regulación de la IA. Es una frase que suena a elogio y que en realidad describe una debilidad. Liderar la regulación de una tecnología que otros desarrollan es una posición de poder limitado: fijas las reglas del juego, pero no juegas.

La Ley de Inteligencia Artificial europea, en vigor desde 2024, es un logro real. Pero no produce ningún modelo de IA. No genera ninguna capacidad europea de desarrollo tecnológico. No reduce en ningún grado la dependencia de Europa respecto a los modelos americanos y chinos que hoy dominan el mercado global.

Por qué importa quién desarrolla la IA

Los modelos de inteligencia artificial más avanzados son desarrollados por OpenAI, Google DeepMind, Anthropic y Meta AI en Estados Unidos, y por DeepSeek en China. Ninguno tiene obligación de transparencia sobre sus datos de entrenamiento, sus sesgos o sus criterios de decisión. Esos modelos se están convirtiendo en infraestructura de toma de decisiones en diagnóstico médico, evaluación de solicitudes de crédito, selección de candidatos en empleo y asistencia a decisiones judiciales y administrativas. Ningún regulador europeo tiene acceso completo a esos criterios. Ningún ciudadano europeo tiene garantía real de que el sistema que tomó la decisión sobre su vida fue diseñado con sus intereses en mente.

El precedente que demuestra que es posible

Hay una institución que demuestra que Europa puede desarrollar tecnología de referencia mundial bajo titularidad pública: el CERN. Fundado en 1954, financiado por 23 estados miembros europeos con un presupuesto anual de aproximadamente 1.300 millones de euros, ha producido el descubrimiento del bosón de Higgs y la invención de la World Wide Web. Una Agencia Europea de Inteligencia Artificial con mandato, financiación y gobernanza equivalentes a las del CERN es técnicamente posible. Requiere aplicar un modelo que ya funciona a un ámbito distinto.

Europa como laboratorio exportable

El argumento más potente a favor de la IA pública europea es el del modelo exportable. Europa ha demostrado dos veces que cuando construye o regula con suficiente ambición en el ámbito digital, sus estándares se convierten en estándar global. Una IA pública europea que funcione bien, que sea transparente y que esté disponible como bien común global sería algo cualitativamente distinto: no una regulación que otros deben cumplir, sino un modelo que otros pueden adoptar. Los países que quieren una alternativa al modelo americano y al modelo chino tendrían una tercera opción construida sobre valores diferentes. Eso no se construye regulando. Se construye construyendo.

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