Hay algo en la España de hoy que no cuadra. Tenemos los mejores datos económicos de nuestra historia: récord de empleo, el salario mínimo más alto que hemos tenido nunca, la inversión en dependencia, la economía mejor valorada entre los países desarrollados, los bancos con el mayor beneficio de su historia, y eléctricas como Iberdrola o gasistas como Naturgy batiendo sus récords. Y al mismo tiempo vivimos el peor clima político que se recuerda en democracia: insultos en el Congreso, bulos a diario, un gobierno al que la oposición llama ilegítimo. Si la economía va bien, ¿por qué la política va tan mal?
Para mí la respuesta está en algo que casi nadie analiza: el PP ha perdido su santo grial, el argumento con el que ha ganado elecciones durante décadas.
Y la gravedad de este problema para el PP no es menor, y encima crece con el tiempo. Cada día de gobierno de coalición le hace daño por dos lados:
- Se consolida la idea de que la izquierda, incluso incrementando las medidas sociales, gobierna bien, con lo cual cada vez le será más complicado recuperar esa creencia que tenía instalada en el imaginario colectivo.
- Es un día menos que tiene el PP para aprovechar este ciclo económico en alza.
De ahí que haya movilizado toda la artillería política, mediática y judicial: no le queda otra que cambiar de terreno de juego, por muy pantanoso que sea el nuevo. Eso es lo que está pasando, y en este artículo quiero explicarlo por partes.
Lo que ha ocurrido en España desde 2023 tiene una lógica interna que no siempre se explica con suficiente rigor. Se habla mucho de polarización, de crispación, de trincheras. Pero esos términos describen el síntoma, no la causa. La pregunta relevante no es si estamos polarizados —lo estamos— sino por qué llegamos aquí y qué lo desencadenó. Identificar esa secuencia no es un ejercicio académico. Es la condición mínima para entender qué está en juego realmente.
Hay tres factores que, combinados, explican la radicalización del escenario político actual. Ninguno de ellos actúa de forma aislada: es su combinación lo que produce el efecto que estamos viviendo.
El argumento que decidía elecciones en España
Durante décadas, la derecha ha vivido de una idea muy simple y muy eficaz: nosotros gestionamos mejor. La izquierda podrá ser más social, más sensible, lo que quieras, pero cuando hay que manejar la economía, llámanos a nosotros.
Ese argumento ha decidido muchas elecciones en este país. No hacía falta demostrarlo con datos, funcionaba como una verdad heredada: la izquierda gasta, la derecha administra. Y ojo al matiz, porque es importante: se decía que la izquierda «gastaba», no que invertía en calidad de vida y en redistribución. Gastaba, sin más. Muchos votantes que no se sentían de derechas votaban a la derecha por esto, porque tocaba «poner orden en las cuentas».
Los datos que han tumbado ese argumento
Pues bien, ese argumento se ha caído. Por primera vez en nuestra democracia, un gobierno de coalición de izquierdas ha demostrado una gestión económica que admite poca discusión.
The Economist, que no es precisamente una revista de izquierdas, señaló la economía española como la de mejor desempeño entre los países desarrollados en 2024. España superó en junio de 2026 los 22,5 millones de afiliados a la Seguridad Social, la cifra más alta de su historia. El SMI ha subido un 66% desde 2018. La temporalidad en el empleo ha bajado del 31,5% que había en 2018 al 12,3% actual. Son datos oficiales, no propaganda.
Y ojo, porque además el gobierno ha hecho todo esto mientras hacía lo contrario de lo que la derecha decía que había que hacer: subiendo el salario mínimo, reforzando los derechos laborales, gastando en escudo social. Según el manual de la derecha, esto tenía que haber hundido la economía. Ha pasado lo contrario.
El silencio de los que más ganan
Hay un detalle que confirma todo lo anterior y del que casi nadie habla: el silencio de los grandes bancos y de las grandes empresas energéticas, que tradicionalmente han apoyado a la derecha, es atronador.
Piénsalo un momento. Con el clima político incendiado, con parte de la patronal pidiendo elecciones abiertamente, los que más dinero ganan de este país no han movido un dedo para tumbar al gobierno. El propio presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, preguntado directamente por un adelanto electoral, se quedó en que la situación política es «bochornosa», sin pedir elecciones. En el lenguaje de la patronal, eso es hablar con la boca muy pequeña.
Mi lectura, y aquí hablo más como empresario que como analista: estoy convencido de que, en el fondo, estos grandes agentes apuestan ahora mismo mucho más por el gobierno que está que por un posible gobierno de PP y Vox, o por el caos de unas elecciones de resultado incierto. Porque hay algo que el dinero odia por encima de todo, y es la inestabilidad. La situación de ahora ya la conocen, y les está dando los mejores resultados de su historia.
¿Y ahora qué?
Recapitulo. El PP ha perdido el argumento económico con el que ganaba elecciones, ni siquiera sus aliados naturales del mundo del dinero empujan para que esto cambie, y por eso ha trasladado la batalla al único terreno donde puede ganar: los medios y los tribunales.
Una democracia no se rompe de un día para otro, se va erosionando poco a poco, con situaciones que se normalizan, como llamar ilegítimo a un gobierno desde la tribuna del Congreso.
Por eso, llamar a esto «crispación» y repartir la culpa a partes iguales no es ser neutral, es no querer ver lo que está pasando. La pregunta que deberíamos hacernos es otra: ¿quién gana con cada una de estas situaciones que vamos normalizando? En los próximos artículos iré respondiendo pieza a pieza: cómo funciona el lawfare y cómo se fabrica el relato en los medios.
Fuentes:
¹ The Economist. Ranking anual de desempeño económico de los países de la OCDE, diciembre de 2024: España, primera posición.
² Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones / La Moncloa. Afiliación a la Seguridad Social, junio de 2026: 22,4 millones de afiliados de media mensual, con máximo histórico de 22.541.234 en la serie diaria (15 de junio de 2026).
³ Real Decreto 126/2026 y La Moncloa. Salario Mínimo Interprofesional 2026: 1.221 euros al mes en 14 pagas, un 66% más que en 2018.
⁴ Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Tasa de temporalidad de los afiliados: 12,3% en junio de 2026, frente al 31,5% de junio de 2018.
⁵ EFE / Europa Press. Resultados anuales 2025 de la gran banca española (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja): beneficio conjunto de unos 34.000 millones de euros, el mayor de su historia, un 7% más que en 2024. Febrero de 2026.
⁶ EFE. Resultados anuales 2025 de las grandes energéticas (Iberdrola, Naturgy, Endesa y Repsol): beneficio conjunto de 12.405 millones de euros, un 11% más. Récords históricos de Iberdrola (6.285 millones, +12%) y Naturgy (2.023 millones, +6,4%). Febrero de 2026.
⁷ Demócrata. Garamendi carga contra la situación política. Declaraciones del presidente de la CEOE en el Congreso, preguntado por un posible adelanto electoral: la situación es «bochornosa» y «los españoles y las españolas no nos merecemos lo que se está viviendo». 1 de junio de 2026.