
Lo que España puede aprender de Suiza, Canadá y Bélgica
Suiza, Canadá y Bélgica tienen varias lenguas propias y las perciben como activo cultural, no como problema político. La diferencia con España no es lingüística: es una decisión.
Análisis político y económico desde la estructura, no desde la trinchera.

Suiza, Canadá y Bélgica tienen varias lenguas propias y las perciben como activo cultural, no como problema político. La diferencia con España no es lingüística: es una decisión.

No se trata de crear hablantes fluidos en toda España. Se trata de que las lenguas cooficiales dejen de sonar como lenguas extranjeras para quien también es su legítimo dueño.

Las lenguas cooficiales llevan décadas siendo un campo de batalla cuando podrían ser un puente. La pregunta es por qué nadie con poder ha querido que fueran otra cosa.